Lo que habrán de ver mis ojos

Acabo de comprar mi primer pasaje Washington, DC-Miami, FL-Washington, DC. Desde hace 24 años diseñaba mis viajes desde la capital del sol floridana como lugar de arranque y llegada. Y no es la primera vez que cambio de lugar en el mundo. Pero sí es la primera vez que tengo consciencia de todo lo que significa. Lo que no sé, es lo que van a ver mis ojos, lo que percibirán mis sentidos, las historias que descubrirá mi psique. Porque en esta ocasión, sé que no sólo cambio de ciudad (es un giro cultural enorme), sino que estoy cambiando de piel: que haya sido capaz de reconocer un amor que significa la eternidad y mi lugar de pertenencia, ya dice mucho de lo que el viaje ha iniciado dentro de mí. Y ese otro que voy siendo, mira a la ciudad que es la capital de Estados Unidos, extasiado. Encantado de su gente, asombrado del horror de los esbirros anti inmigrantes, ávido de sus lugares, sediento de su historia. Te invito a que me acompañes por un tiempo a descubrir lo que mis ojos, estos nuevos ojos a quienes también yo estoy conociendo, pueden ver en su nueva residencia. Quizás y veas con ellos cosas de las que no te hayas dado cuenta. O simplemente puedas ir conmigo. Por algo te he hecho llegar esta nota a ti. Aunque, quizás, yo tampoco lo sepa. Por lo pronto, ya sabemos que hay alguien nuevo comprando los billetes de avión partiendo desde Washington, DC, adonde, más temprano que tarde, regresa. El DCA, por cierto, tiene un tamaño perfecto. Ese es uno de los encantos que descubro de la capital, sus dimensiones. Es un aeropuerto encantador... sólo cuando llego, por obvias razones.

Comments

Post a Comment

Popular posts from this blog

El túnel

Potomac